Ecos de Tenebrés de Rafael Alcalá. Amazon. Por Paloma Fernández Gomá
Ecos de Tenebrés de Rafael Alcalá. Amazon. Por Paloma Fernández Gomá
Ecos de Tenebrés, la última entrega poética de Rafael Alcalá supone un nuevo escalón en la dilatada carrera de un escritor como Rafael Alcalá, conocedor de las técnicas literarias que contribuyen al mérito de la expresión, siempre desde el dominio de la palabra y la sensibilidad anclada en los valores humanos que debe ser el patrón a seguir por los poetas.
Denuncia, acercamiento, amor, temporalidad son algunos de los conceptos que aparecen en Ecos de Tenebrés.
Rafael Alcalá examina el alma del hombre con ojos de poeta y establece un parámetro social en el que se desarrollan comportamientos. Por un lado el hombre bien ubicado socialmente y con todas las necesidades cubiertas, en el otro lado el hombre que no tiene nada y se muestra ávido de llegar a todo lo que desea.
El poeta se centra en un desfase social desde donde observa y se aproxima, a veces, con el lenguaje callejero de quienes sólo tienen carestía.
Una única verdad parece estar presente a lo largo de los poemas y es el eco imperceptible y constante que habla en la conciencia de todo ser humano.
Si nos vamos al poema de la página 31 del libro, podemos leer: "Ayer vimos el mar con ojos dilatados./Su esplendor contemplamos con las bocas abiertas;/la emoción extendida, de para en par sus poros./ Éramos puro niño envueltos en asombro./Y comprendimos todos, sin excepción alguna,/ que todavía queda un tris de libertad."
Rafael Alcalá nos da una lección de humanismo, de igualdad y de esperanza en sus versos, aproximando la realidad que se vive diariamente. Los versos escritos en 2018 alcanzan toda vigencia en el 2026, quizá porque el hombre en estos últimos años no ha alcanzado los objetivos de compromiso y solidaridad que eran de esperar.

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